Camelia

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La Camellia es un género de arbustos perennes originarios de Asia oriental, que florecen en invierno. Debe su nombre al botánico moravo Jirí Josef Camel, quien la descubrió a principios del siglo XVIII en la isla de Luzón (Filipinas). Como flor, la camelia no tiene aroma y, curiosamente, su número mínimo de pétalos es cinco.

 

Coco Chanel nunca explicó por qué esta flor se convirtió en su fetiche. ¿Por el orden geométrico de sus pétalos? ¿Por aparecer en los biombos de Coromandel? ¿Por su simbolismo?

 

En el lenguaje floral victoriano, la camelia representa la admiración. Representa la perfección y, si es blanca, la belleza. En China, simboliza el amor eterno: los pétalos representan a la mujer y el cáliz verde que los une al hombre. A diferencia de otras flores, al marchitarse los pétalos y el cáliz caen juntos.

 

En el París fin de siècle fue sinónimo de irrégulière gracias a La dama de las camelias (1848) de Alexandre Dumas. En la novela -inspirada en su relación con la cortesana Marie Duplessis- la protagonista, Marguerite Gautier, lucía camelias blancas cuando estaba “disponible” y rojas cuando no.

 

En 1896, Sarah Bernhard protagonizó la obra en el Thêatre de la Renaissance de París. Con trece años, Chanel fue a verla con sus tías. Lloró desconsoladamente. Más tarde confesaría: “La Dama de las camelias era mi vida, todas las malas novelas que me habían alimentado” (Delay, 1983: 32).

 

Sin embargo, según los biógrafos, las fechas difieren. A Marcel Haedrich (1987: 47), Chanel le dijo que tenía catorce años y que fue sólo con una tía. Según Axel Madsen (1998: 60), asistió al teatro en 1908 con Adrienne Chanel y Maurice de Nexon, aunque la última vez que Bernhard interpretó el papel fue en 1898.

 

Sea como fuere, la romántica tragedia de Dumas fue una de sus novelas favoritas. En julio de 1934, Chanel asistió al Bal des Valses, ese año con la temática ‘Una noche en Schoenbrunn’, disfrazada de Marguerite Gautier.

 

La primera camelia de Coco Chanel aparece en una fotografía de 1913, donde se la ve en la playa de Étretat con esta flor prendida en el cinturón de su marinera de punto.

 

Sin embargo, su incorporación a las colecciones es posterior y no está exenta de dudas. Según Chaney (2011: 236), la primera aparición fue probablemente en 1922, bordada en una blusa. La propia maison Chanel la sitúa un año después, en un vestido de muselina, mientras que el Musée de la Mode Palais Galliera retrasa su uso hasta 1935.

 

En cualquier caso, Chanel tardó cerca de una década en integrarla en sus diseños, donde pasó a adornar con frecuencia sus tailleurs, convirtiéndose en uno de los elementos más reconocibles de su estilo.

 

En 1946, durante un viaje a América, un periodista le preguntó qué desayunaba: “Una camelia -les dije- y una hortensia por la noche” (Haedrich, 1987: 201), respondió maliciosa.

 

Pero, aunque su nombre esté ligado a esta flor, Chanel prefería la gardenia -también blanca- para decorar su casa.

 

Desde la década de 1960, la maison Lemarié -integrada hoy en la filial Paraffection- confecciona artesanalmente las camelias Chanel.

 

En 1998, en honor a su fundadora, la maison creó un centro de investigación botánica en Gaujacq (Landas), donde se cultivan más de 2.000 variedades de camelias. Fruto de esa iniciativa, en 2022 se lanzó la línea cosmética Nº1 de Chanel, basada en la camelia roja.